Una armadura fuerte e impenetrable, una mascara fría que intimida. Parece un arma adecuada, pero he aprendido que se rige a algunos principios y las analogías son más oscuras que la grandeza que aparentan.
El hombre de hierro será forjado, tomará la forma de tu cuerpo y tu rostro.
El hombre de hierro necesita temple y será duro, no se deformará.
El hombre de hierro debe ser tenaz y podrá soportar todos los golpes.
¿estas dispuesto soportar su creación?
Tendrás que ser forjado por duros golpes en las zonas débiles y en ocasiones el hierro se fisurará, tu mascara esta obligada a ocultar tu dolor, así como tus alegrías. Tu mirada jamás provocará afecto.
Quieres temple pero la búsqueda de la máxima dureza provoca fragilidad, soportarás muy bien las cargas, pero el mínimo golpe te quiebra. Si te quieres reparar tendrás que comenzar el proceso de nuevo.
Y piensas que ser tenaz mejorará todo, y te das cuenta que pierdes dureza y te deformas.
Heme aquí con mi traje y mascara, quebrado y aboyado esperando ser fundido para empezar de nuevo, pero la energía no me alcanza, el peso de esta ridiculez me ha agotado.
Fueron sus finos golpes los que quebraron mi mascara y el silencio que pesa más de lo que imaginé.
Así que nada hice con el hombre de lata, no te invito a que lo intentes.