19 de febrero de 2012

de amigos

Antes de comenzar debo aclarar que aunque parece sugestivo a la fecha, no es mi intención celebrarla. Las ideas para esta publicación se han ido formando de varios eventos y encuentros en las últimas semanas, los cuales me dejaron con la reflexión sobre ese titulo tan particular que es el de "amigo".
-¿Cómo se define?
la RAE define amistad como:
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f. amancebamiento.
3. f. Merced, favor.
4. f. Afinidad, conexión entre cosas.
5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas.
6. f. ant. Deseo o gana de algo.

Pero bueno, el cementerio demuestra una carencia de sentimiento y percepción humana. "puro y desinteresado" ¿qué clase de deidad debe ser un amigo par cumplir tal cosa?
En lo personal los amigos y las amistades tienen muchos elementos circunstanciales y debido a ello "son, fueron, o serán" nuestros amigos. He aprendido que lleva muchas vivencias y conversaciones contemplar la presencia de un amigo, sin embargo sé también que por muchas cosas que se vivan y se digan no implica poder entablar una amistad.

He decidido recopilar algunas frases y textos que me recuerdan a aquellos amigas y amigos en particular (no son muchas, pienso que eso es bueno) que basados en nuestra relación, de cervezas, de nuestras estupideces, los diálogos, los pleitos y n-situaciones más han ayudado a ir moldeando y desarmando mi idea de amistad, esperando que se sientan identificados con algo de este intento de homenaje.


"Un verdadero amigo te apuñala de frente." Oscar Wilde
 
"El talento de tener buenos amigos es, en muchas gentes, más grande que el de ser buen amigo." Friedrich Nietzsche


"El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos."
Proverbio turco.

"Nuestra confianza en los demás delata por qué quisiéramos creer
en nosotros mismos. Nuestra necesidad de un amigo es lo que nos
delata."  Friedrich Nietzsche 


usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
  
                Mario Benedetti

"I get high with a little help from my friends,
Mmm, I'm gonna try with a little help from my friends." The Beatles




Lo cierto es que llamar amiga o amigo a una persona no es cualquier cosa, definitivamente es alguien que significa mucho, y que lo merecen pocos. 



no, no hay fotos. estos recuerdos se quedan donde merecen. 

12 de febrero de 2012

Recordando a Cortázar

La tarea de ablandar el ladrillo todos los días, la tarea de abrirse paso en
la masa pegajosa que se proclama mundo, cada mañana topar con el
paralelepípedo de nombre repugnante, con la satisfacción perruna de que
todo esté en su sitio, la misma mujer al lado, los mismos zapatos, el mismo
sabor de la misma pasta dentífrica, la misma tristeza de las casas de
enfrente, del sucio tablero de ventanas de tiempo con su letrero «Hotel de
Belgique».
Meter la cabeza como un toro desganado contra la masa transparente en
cuyo centro tomamos café con leche y abrimos el diario para saber lo que
ocurrió en cualquiera de los rincones del ladrillo de cristal. Negarse a que el
acto delicado de girar el picaporte, ese acto por el cual todo podría
transformarse, se cumpla con la fría eficacia de un reflejo cotidiano. Hasta
luego, querida. Que te vaya bien.
Apretar una cucharita entre los dedos y sentir su latido de metal, su
advertencia sospechosa. Cómo duele negar una cucharita, negar una puerta,
negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria. Tanto
más simple aceptar la fácil solicitud de la cuchara, emplearla para revolver
el café.
Y no que esté mal si las cosas nos encuentran otra vez cada día y son las
mismas. Que a nuestro lado haya la misma mujer, el mismo reloj, y que la
novela abierta sobre la mesa eche a andar otra vez en la bicicleta de
nuestros anteojos, ¿por qué estaría mal? Pero como un toro triste hay que
agachar la cabeza, del centro del ladrillo de cristal empujar hacia afuera,
hacia lo otro tan cerca de nosotros, inasible como el picador tan cerca del
toro. Castigarse los ojos mirando eso que anda por el cielo y acepta
taimadamente su nombre de nube, su réplica catalogada en la memoria. No
creas que el teléfono va a darte los números que buscas. ¿Por qué te los
daría? Solamente vendrá lo que tienes preparado y resuelto, el triste reflejo
de tu esperanza, ese mono que se rasca sobre una mesa y tiembla de frío.
Rómpele la cabeza a ese mono, corre desde el centro de la pared y ábrete
paso. ¡Oh, como cantan en el piso de arriba! Hay un piso de arriba en esta
casa, con otras gentes. Hay un piso de arriba donde vive gente que no
sospecha su piso de abajo, y estamos todos en el ladrillo de cristal. Y si de
pronto una polilla se para al borde de un lápiz y late como un fuego
ceniciento, mírala, yo la estoy mirando, estoy palpando su corazón
pequeñísimo, y la oigo, esa polilla resuena en la pasta de cristal congelado,
no todo está perdido. Cuando abra la puerta y me asome a la escalera, sabré
que abajo empieza la calle; no el molde ya aceptado, no las casas ya
sabidas, no el hotel de enfrente; la calle, la viva floresta donde cada instante
puede arrojarse sobre mí como una magnolia, donde las caras van a nacer
cuando las mire, cuando avance un poco más, cuando con los codos y las
pestañas y las uñas me rompa minuciosamente contra la pasta del ladrillo de
cristal, y juegue mi vida mientras avanzo paso a paso para ir a comprar el
diario a la esquina.

"Historias de Cronopios y de Famas"

5 de febrero de 2012

De libros y canciones

Cómo se puede olvidar la sensación tan especial que dejó ese libro que nos cambia la vida (o que por lo menos eso creemos), recordar con entusiasmo algún pasaje que nos hizo meditar por días. Cómo olvidar esa canción que nos conmovió hasta los huesos y que, aun después de muchos años sonreímos con solo escuchar unos segundos. Recordarlo todo con ingenuidad o como un suceso trascendental.

Yo recuerdo perfectamente el momento mientras leía por primera vez Crimen y Castigo de Fiodor Dostoievski, como las palabras en voz de Rodion Romanovic Raskolnikov penetraban en mi mente, como todo se me hacia tan cierto e innegable. Desde ese entonces mi simpatía por el antihéroe, el pobre diablo, se hizo una constante. Luego, una presurosa lectura a los aforismos de Nietzsche bastaron para definirme como nihilista (vaya gracia esa); tenía unos 17 años y ya me consideraba un filósofo.
Y la música no se queda rezagada, mi encuentro más memorable sería con el álbum The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, un vinil viejo que se encontraba guardado entre  las cosas de mi papá. Disco que se encargó de abrirme la puerta hacia los submundos de la psicodelia y a la vida más allá de las apariencias. Suena exagerado, pero vaya si he disfrutado ese disco una innumerable cantidad de veces y con tantas personas.


La lectura, la música y los amigos van cambiando, las ideas sobre la vida y todo lo que eso implica, comienzan a homogeneizar o a volverse un caos inútil de explicar, yo abogo por lo segundo.
No necesariamente son libros o canciones los que nos marcan, hoy se lo dedico a ellos, sé que se trata de mucho más. Sin embargo retener en la memoria algunas de esas pautas que desataron la búsqueda de nosotros mismos es algo muy especial que vale la pena mencionar.

...y el arte es una manera de eternizar (de querer eternizar) esos momentos...