Distancias y terapia de choque
Decidí alejarme de todo hasta de este blog para darme "paz" (negocio de la mente), tanto me quise ir que tomé mi mochila y me fui buscando paraíso. Mi paraíso era el espejo de cielo, Lachuá; una laguna escondida de la civilización, un lugar que se imagina imposible. Buscaba dejar de tener señal de teléfono e internet, y así dejar de tener oportunidad de ver fotografías, quitar la tentación de una llamada, de un mensaje y de decir algo estúpido.
La mala suerte/karma/señal no se hizo esperar, el día que dispuse pagar mi viaje tuve una crisis de salud, un día completo en fiebre y dolores en lugares que no sabía que dolía. Tuve que poner en suspenso mi viaje y el pago de la excursión. La siguiente señal llegó al día siguiente cuando supe que el cupo había sido completado, Mierda! Mierda! me voy a quedar en casa solo por 3 días y posiblemente enfermo?? hice todo lo posible a mi alcance para palear los sintomas, té de masanilla con miel, te negro con limón, vitamina C, y calmantes para el dolor. No me podía quedar.
Al tercer día, estaba en pie y con el ánimo al 90% La suerte/karma/señal se hizo presente y esta vez a mi favor, una amiga mía apoyó mi idea del viaje y el plan era mucho mejor pues ella vive en una ciudad que se encuentra en la ruta, por lo que ofreció hospedaje; un amigo se adhirió al plan y todo tomó forma en unas horas. Había viaje.
Al final se unió un amigo de mi amigo por lo que se logró un buen grupo. Nada salió como lo planeamos, un bloqueo en la carretera por manifestaciones hicieron que cambiáramos nuestros planes, el espejo del cielo se me escapó. Cambiamos de rumbo y nos dirigimos hacia unas un lugar que deja con la boca abierta a cualquiera, es la expresión más magnifica de que la naturaleza es artista. Semuc Champey, un río que pasa por debajo de una estructura de piedra que alberga en la parte superior una serie de posas de agua cristalina proveniente de las montañas. Una maravilla...
Pero la "paz" estuvo lejos de mi, el insomnio estuvo conmigo, la señal de teléfono y el internet, no dejaba de pensar, de repasar las cosas, de soñar el universo paralelo donde algo se hizo diferente. Mi mente me castigó, y el teléfono le respaldaba.
Al tercer día, estaba en pie y con el ánimo al 90% La suerte/karma/señal se hizo presente y esta vez a mi favor, una amiga mía apoyó mi idea del viaje y el plan era mucho mejor pues ella vive en una ciudad que se encuentra en la ruta, por lo que ofreció hospedaje; un amigo se adhirió al plan y todo tomó forma en unas horas. Había viaje.
Al final se unió un amigo de mi amigo por lo que se logró un buen grupo. Nada salió como lo planeamos, un bloqueo en la carretera por manifestaciones hicieron que cambiáramos nuestros planes, el espejo del cielo se me escapó. Cambiamos de rumbo y nos dirigimos hacia unas un lugar que deja con la boca abierta a cualquiera, es la expresión más magnifica de que la naturaleza es artista. Semuc Champey, un río que pasa por debajo de una estructura de piedra que alberga en la parte superior una serie de posas de agua cristalina proveniente de las montañas. Una maravilla...
Pero la "paz" estuvo lejos de mi, el insomnio estuvo conmigo, la señal de teléfono y el internet, no dejaba de pensar, de repasar las cosas, de soñar el universo paralelo donde algo se hizo diferente. Mi mente me castigó, y el teléfono le respaldaba.
A pesar de todo, la compañía fue reconfortante, mis amigos hicieron que los días fueran magníficos y que este viaje ayudara a salir de mi agujero.
El día que regresábamos, ya por la noche, al fin tuve sueño y el cansancio me dejó relajarme, pero de pronto un mensaje llegó a mi celular, esperaba fuera mi amiga, o los cuates que dejé vendidos en su noche de videojuegos, pero no, el silencio o al menos la incomunicación se rompió, era ella, no se describir correctamente como me sentí en el momento, fue sorpresa y a la vez rabia y desprecio. Ella sabía que estaba de viaje, y no lo supo por mi, malditos 6 grados de separación. El mensaje no era mas que deseándome que todo me estuviera saliendo bien, admito que sonreí impulsivamente.
No hemos vuelto a hablar, y pierdo cada vez más las ideas sobre lo que quiero decirle el día que la vuelva a ver...
El día que regresábamos, ya por la noche, al fin tuve sueño y el cansancio me dejó relajarme, pero de pronto un mensaje llegó a mi celular, esperaba fuera mi amiga, o los cuates que dejé vendidos en su noche de videojuegos, pero no, el silencio o al menos la incomunicación se rompió, era ella, no se describir correctamente como me sentí en el momento, fue sorpresa y a la vez rabia y desprecio. Ella sabía que estaba de viaje, y no lo supo por mi, malditos 6 grados de separación. El mensaje no era mas que deseándome que todo me estuviera saliendo bien, admito que sonreí impulsivamente.
No hemos vuelto a hablar, y pierdo cada vez más las ideas sobre lo que quiero decirle el día que la vuelva a ver...
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| y así se veía el paraíso a donde fui a buscar paz... |
