27 de agosto de 2014

19 días

y 500 noches, según la canción de Sabina...


Distancias y terapia de choque

   Decidí alejarme de todo hasta de este blog para darme "paz" (negocio de la mente), tanto me quise ir que tomé mi mochila y me fui buscando paraíso. Mi paraíso era el espejo de cielo, Lachuá; una laguna escondida de la civilización, un lugar que se imagina imposible. Buscaba dejar de tener señal de teléfono e internet, y así dejar de tener oportunidad de ver fotografías, quitar la tentación de una llamada, de un mensaje y de decir algo estúpido. 

La mala suerte/karma/señal no se hizo esperar, el día que dispuse pagar mi viaje tuve una crisis de salud, un día completo en fiebre y dolores en lugares que no sabía que dolía. Tuve que poner en suspenso mi viaje y el pago de la excursión. La siguiente señal llegó al día siguiente cuando supe que el cupo había sido completado, Mierda! Mierda! me voy a quedar en casa solo por 3 días y posiblemente enfermo?? hice todo lo posible a mi alcance para palear los sintomas, té de masanilla con miel, te negro con limón, vitamina C, y calmantes para el dolor. No me podía quedar.
Al tercer día, estaba en pie y con el ánimo al 90%  La suerte/karma/señal se hizo presente y esta vez a mi favor, una amiga mía apoyó mi idea del viaje y el plan era mucho mejor pues ella vive en una ciudad que se encuentra en la ruta, por lo que ofreció hospedaje; un amigo se adhirió al plan y todo tomó forma en unas horas. Había viaje.

Al final se unió un amigo de mi amigo por lo que se logró un buen grupo. Nada salió como lo planeamos, un bloqueo en la carretera por manifestaciones hicieron que cambiáramos nuestros planes, el espejo del cielo se me escapó. Cambiamos de rumbo y nos dirigimos hacia unas un lugar que deja con la boca abierta a cualquiera, es la expresión más magnifica de que la naturaleza es artista. Semuc Champey, un río que pasa por debajo de una estructura de piedra que alberga en la parte superior una serie de posas de agua cristalina proveniente de las montañas.  Una maravilla...

Pero la "paz" estuvo lejos de mi, el insomnio estuvo conmigo, la señal de teléfono y el internet, no dejaba de pensar, de repasar las cosas, de soñar el universo paralelo donde algo se hizo diferente. Mi mente me castigó,  y el teléfono le respaldaba.
A pesar de todo, la compañía fue reconfortante, mis amigos hicieron que los días fueran magníficos y que este viaje ayudara a salir de mi agujero.

El día que regresábamos, ya por la noche, al fin tuve sueño y el cansancio me dejó relajarme, pero de pronto un mensaje llegó a mi celular, esperaba fuera mi amiga, o los cuates que dejé vendidos en su noche de videojuegos, pero no, el silencio o al menos la incomunicación se rompió, era ella, no se describir correctamente como me sentí en el momento, fue sorpresa y a la vez rabia y desprecio. Ella sabía que estaba de viaje, y no lo supo por mi, malditos 6 grados de separación. El mensaje no era mas que deseándome que todo me estuviera saliendo bien, admito que sonreí impulsivamente.
No hemos vuelto a hablar, y pierdo cada vez más las ideas sobre lo que quiero decirle el día que la vuelva a ver...


y así se veía el paraíso a donde fui a buscar paz...



10 de agosto de 2014

3er día


no, no resucité...

Arte y juventud 

Desde temprano tomé la decisión de no permanecer en mi casa, "mente ociosa, taller del diablo" leí hace poco, y aún me persiguen mis demonios, bueno, siempre están allí pero hoy no estábamos en paz y no quería arriesgarme a pensar estupideces o entrar en añoranzas y melancolía en mi habitación. 
Salí temprano con mi mochila cargada con una cámara, un litro de agua y Farhrenheit 451 de Ray Bradbury; y de respaldo un buen playlist en mi teléfono para acompañar mi viaje y no escuchar la música de los buses, sus anuncios y las conversaciones de los demás. 
Me dirija hacia un concierto dedicado a los derechos de la juventud, y pensé que juventud aún tengo (ironía). Durante el viaje que dura una hora aproximadamente hacia la plaza central, Montag y Clarisse McClellan me interrogaban con sus diálogos, sobre la justicia, la verdad y la felicidad. Clarisse es un encanto.

Al llegar a la estación de destino, guardé la novela y salí del bus/metro/transmetro hacia una avenida, una de las avenidas con más tránsito peatonal en el país, la escena era de una horda, una masa que aunque sus elementos deambulaban, se percibía inerte. El trayecto hacía la plaza es de 1km o un poco más, un kilómetro lleno de bailes, estatuas humanas de papel aluminio, otros pintados, otros pintando, por allá se escuchaban una guitarras y cantos tristes; La gente, absorta en los shows callejeros, y la masa inerte. 

Pasé por algunos bares y cafés que visitábamos y vino a mi mente la fiesta donde la encontré y donde nuestra historia empezó, una fiesta de "Halloween", una noche muy alegre, llena de baile y sonrisas, miradas y algún rose...
Pasó por mi mente algunas de nuestras primeras discusiones, como en ocasiones llegaba hasta odiar su conducta, a veces por celos, otras por ingenuo, pero siempre lo sobrepasamos, y llegaba a darme gratas sorpresas cuando todo mejoraba. 

La avenida terminó, y llegué a la plaza, que por alguna razón la percibí mucho mas grande, como en los recuerdos de infancia, donde parece que los parques, las plazas y los edificios no tienen bordes o final. La plaza era una locura de música, ventas callejeras, gente charlando en las bancas, y algunos ensayaban sus pasos de baile.  El ambiente era indiferente, allí estuve solo por horas, de escenario en escenario sin encontrar algún amigo o conocido, pero me sentí bien, la música a todo volumen y las letras a todo pulmón me dejaban estar sin tener que pensar en nada más. 
Mucho Rap, skate, brakedance, beatboxing, graffiti... en síntesis, Hip-hop. Ver a los skaters en particular me hizo sentir melancolía por recordar estar sobre ese pedazo de tabla con ruedas, era la sensación mas hermosa que existía. 

De regreso a casa, seguía mi lectura, pero me sentía inspirado, regresaron a mi las ideas para volver a rayar el papel y garabatear con mis lápices. Se que esto es una buena señal...

9 de agosto de 2014

Día 2


Amigos

Los amigos juegan un papel muy importante en el impacto que tiene un evento en la vida,  sus palabras y acciones pueden mejorar tu actitud para superar una situación difícil o cagarse en vos y nada mejora. En mi caso cuento con unos amigos muy buenos. 

Tengo un par de amigas, si, Amigas, a quienes les tengo una confianza increíble, y con una de ellas me pude desahogar sobre la ruptura y todas las ideas que cruzaron mi mente, fue muy tranquilizante, mi estrés se redujo mucho.
Hoy tuvimos una reunión con el grupo de la facultad, esperaba ver a muchos de ellos pero al final fue un grupo reducido. Las preguntas claves no faltaban, así como las bromas de siempre sobre las relaciones, ¿dónde está s...? -No contestabas porque de seguro s... no te dejaba hablar-, admito que no me molestó responder las preguntas ni las bromas, y mis amigos tomaron la noticia de una forma "políticamente correcta" lo cual agradezco mucho. 
La casa donde nos reunimos fue escenario de varias o muchas reuniones en las cuales ella me acompañó, sentí grato y gracioso recordar su forma de bailar, tan descordinado pero a la vez armonioso, su energía tan alegre en las fiestas, su enorme sonrisa al bailar.
 
-¿Te sentís triste por aquella? preguntó un amigo.
- Si, ¿cómo no estarlo? 

Toda esa alegría parece tan reciente, tantas sonrisas y pasión del uno por el otro; y ahora a buscar salidas de los recuerdos, a recuperar la confianza para estar solo y no sentirse solitario.
Los amigos son clave, y un par de cervezas facilitan su trabajo. No justifico la bebida, y no he bebido ni brindado por el abandono ni el rencor, un brindis se hace por el futuro prometedor, por el presente que nos permite brindar y disfrutar de compañía. Hoy brindo por mis amigos.



8 de agosto de 2014

Día 1


Música, supermercado y universidad

    La noche fue una mierda, la lluvia fue una tormenta que solo despertaba dudas sobre los hechos y sobre cómo estaría ella, no pude dormir en absoluto. 
El día comenzó muy temprano, aun me sentía sorprendido, recordé sus mensajes de buenos días en mi teléfono; siempre tan trillados, tan políticamente correctos. Bajé a la cocina y encontré a mi padre quien sorpresivamente me dio palabras de aliento para terminar mi trabajo de graduación, cosa que es muy raro en el, sonreí lánguidamente.
Poca comida durante el día, el apetito se escondió. Regresé a mi habitación y la vi distinta, vacía, gris, los recuerdos de todo lo sucedido en este lugar me hizo estremecer. Prendo la computadora y pongo música en modo random. Suena jarabe de palo, su favorito. Como una broma algorítmica. 

Odio Jarabe de palo, odio Coldplay y su Mylo Xyloto, por todo lo que me hacen recordar.
(comienzo a ser demasiado sentimental, lo sé. pero esto es catarsis)

Mi madre me pide la lleve a hacer sus compras, y al abrir la puerta del carro, el aroma, ese aroma a vainilla fresca de su perfume que dejó en el ambiente la noche anterior, no pude contener un suspiro y seguir con el protocolo para manejar.
Salgo al bulevar, manejo despacio, sin prisa, no quiero llegar a ninguna parte, y de nuevo la vida que se burla, ella, allí parada frente a su casa, despeinada por el viento y el sentir fue frío, solté una sonrisa irónica.Otro recuerdo llegó a mi mente.
Después de eso pasé la tarde en modo automático, recuerdo a mi madre hablar y hablar y pedir opiniones pero no recuerdo una sola frase de lo que dijo. Me daba indicaciones de a donde debíamos ir y yo la llevaba sin inmutarme.
Regresamos y la música de Fito Paez y Fernando delgadillo inundaban mi habitación, Genios. Estuve absorto escuchando detenidamente sus letras, sus versos y me sentí tranquilo, como si me hubieran iluminado en ese instante.

Tuve que visitar la universidad buscando firmas de autorización para mi trabajo de graduación, el ambiente me hizo bien, los ingenieros me saludaban como viejos conocidos, y me interrogaban por el hecho de no haberme graduado rápido. ( cosas de la vida). 
Mi primera sonrisa en el día la produjo el hecho que aceptaran mi tema de trabajo sin dudarlo. Sentí una nueva energía en mi. 
Un amigo me espera fuera del edificio y me convence (con poco esfuerzo) de ir por una cerveza, me inquietó el visitar esos lugares que los amigos hacen ver de una forma más alegre y menos repugnante como es verlos de forma imparcial.
Una cerveza que me relajó, desahogué un poco de frustración y medité sobre mi relación.
Se que la quise mucho, la llegué a amar, y me cuestiono si estoy listo para decir adiós, olvidar (aunque eso es hipotético, lo correcto es asimilar), y mirarme de nuevo solo. 

La vida es misteriosa para darnos lecciones, pero es muy clara y sencilla para hacernos sentir como una mierda.