8 de agosto de 2014

Día 1


Música, supermercado y universidad

    La noche fue una mierda, la lluvia fue una tormenta que solo despertaba dudas sobre los hechos y sobre cómo estaría ella, no pude dormir en absoluto. 
El día comenzó muy temprano, aun me sentía sorprendido, recordé sus mensajes de buenos días en mi teléfono; siempre tan trillados, tan políticamente correctos. Bajé a la cocina y encontré a mi padre quien sorpresivamente me dio palabras de aliento para terminar mi trabajo de graduación, cosa que es muy raro en el, sonreí lánguidamente.
Poca comida durante el día, el apetito se escondió. Regresé a mi habitación y la vi distinta, vacía, gris, los recuerdos de todo lo sucedido en este lugar me hizo estremecer. Prendo la computadora y pongo música en modo random. Suena jarabe de palo, su favorito. Como una broma algorítmica. 

Odio Jarabe de palo, odio Coldplay y su Mylo Xyloto, por todo lo que me hacen recordar.
(comienzo a ser demasiado sentimental, lo sé. pero esto es catarsis)

Mi madre me pide la lleve a hacer sus compras, y al abrir la puerta del carro, el aroma, ese aroma a vainilla fresca de su perfume que dejó en el ambiente la noche anterior, no pude contener un suspiro y seguir con el protocolo para manejar.
Salgo al bulevar, manejo despacio, sin prisa, no quiero llegar a ninguna parte, y de nuevo la vida que se burla, ella, allí parada frente a su casa, despeinada por el viento y el sentir fue frío, solté una sonrisa irónica.Otro recuerdo llegó a mi mente.
Después de eso pasé la tarde en modo automático, recuerdo a mi madre hablar y hablar y pedir opiniones pero no recuerdo una sola frase de lo que dijo. Me daba indicaciones de a donde debíamos ir y yo la llevaba sin inmutarme.
Regresamos y la música de Fito Paez y Fernando delgadillo inundaban mi habitación, Genios. Estuve absorto escuchando detenidamente sus letras, sus versos y me sentí tranquilo, como si me hubieran iluminado en ese instante.

Tuve que visitar la universidad buscando firmas de autorización para mi trabajo de graduación, el ambiente me hizo bien, los ingenieros me saludaban como viejos conocidos, y me interrogaban por el hecho de no haberme graduado rápido. ( cosas de la vida). 
Mi primera sonrisa en el día la produjo el hecho que aceptaran mi tema de trabajo sin dudarlo. Sentí una nueva energía en mi. 
Un amigo me espera fuera del edificio y me convence (con poco esfuerzo) de ir por una cerveza, me inquietó el visitar esos lugares que los amigos hacen ver de una forma más alegre y menos repugnante como es verlos de forma imparcial.
Una cerveza que me relajó, desahogué un poco de frustración y medité sobre mi relación.
Se que la quise mucho, la llegué a amar, y me cuestiono si estoy listo para decir adiós, olvidar (aunque eso es hipotético, lo correcto es asimilar), y mirarme de nuevo solo. 

La vida es misteriosa para darnos lecciones, pero es muy clara y sencilla para hacernos sentir como una mierda.
 

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