"Que dios te bendiga" es una frase muy popular, muy versátil también, pareciera que se adapta a las circunstancias y posee varias connotaciones. Es un saludo, una felicitación, una condolencia y en ocasiones es hasta un sarcasmo puritano; bueno, la mayoría de las veces es eso.
Pero yo siempre me cuestiono la necesidad del uso de la frase, es decir, ¿de verdad con esa frase su dios omnipotente nos va a dar indulto, sanación o un regalo extra?
Lo digo sin afán de ofender, pero al tener en cuenta que la tradición religiosa en general admite que la vida es una "bendición", tus habilidades o tus carencias son también una "bendición" incluso tu estatus, situación económica social es parte de tu "bendición" ofrecer un -Que dios te "bendiga"- sería incurrir en una redundancia y una demanda al dios por algo más, por recibir más. Va sonando como que te arreglen la vida...
Por qué no decir: -recuerda tus "bendiciones"- como una respuesta. Si lo piensan eso sería llamar una cadena de preguntas, ¿cuáles "bendiciones"? ¿cuantas "bendiciones"? ¿estoy "bendecido"? ¿cómo? y desde luego, el enemigo de la fe, la duda.
Seguro que esto no cambia en nada la perspectiva religiosa, pero bueno, al menos lo debía exponer.
Y en cuanto a la gente que usa el -Que dios te ""bendiga""- con la connotación hipócrita, para insultar a su prójimo y se enmascaran con su falso deseo y cortesía, me dan asco como personas.
Buen día.
2 de febrero de 2013
20 de enero de 2013
Así termina un año (borrador)
Así pues, termina un año más, un año particular, viciado, eufórico, interesante. Otro fin del mundo mediático y comercial, banalidad si me preguntan. Para mí fue un año que deja cicatrices e irónicamente esperanzador, comenzó con el fin de una amistad que se aparentaba entrañable, autentica, aunque lo único autentico fue la advertencia y el mutis elegante. Por favor no piense que se trata de ella, solo era un evento que se debía mencionar. Las despedidas y las nostalgias siguientes fueron planificadas, ya se vislumbraba el fin de la carrera, la alegría me sobresaltaba cada vez más y disfrutar de ese estrés acompañado de los colegas y los amigos deja un agradable sentimiento de un esfuerzo que valió la pena. Casi paso por alto mi curiosa experiencia semi-laboral, tuve el agrado de estar del otro lado de la cátedra, apoyando en un curso y lidiando con todo lo que eso representa, una experiencia muy gratificante que espero poder repetir.
Un año que me enseño que no hay nadie indispensable, que los caminos de la vida no son ruta ni son destino, que uno no tiene idea de las sorpresas del tiempo y la magia de los reencuentros.
*texto que había olvidado en una gaveta. (28/12/2012)
Un año que me enseño que no hay nadie indispensable, que los caminos de la vida no son ruta ni son destino, que uno no tiene idea de las sorpresas del tiempo y la magia de los reencuentros.
*texto que había olvidado en una gaveta. (28/12/2012)
22 de diciembre de 2012
En estas fechas
Celebre usted lo que quiera o lo que crea, celébrelo como sea, que más da. Pero sepa que los abrazos viciados hieren, que cortesía no significa hipocresía y también viceversa. Esté atento si va a gastar en "felicidad", mejor que lleve bien las cuentas...
Provecho, salud!
Provecho, salud!
11 de noviembre de 2012
Cotidianidad II (Tráfico)
Se pinta el alba y las pequeñas cajas comienzan a soltar sus diminutas cápsulas de tiempo, cápsulas de ambiente controlado y confort presupuestado, estás van desfilando cadenciosamente en rutas indefinidas hasta el horizonte.
Cada cápsula contiene por lo menos un apresurado, presurizado, de cuando en cuando mal humorado, y no falta ver la cápsula expansible que ya revienta de absorber tanto indignado. Note usted que rima. También se luce por allí una que otra capsulita cantante talvez no se vea elegante pero después de todo nadie se aproxima. Esa ya fue por molestar.
Y así avanzan todas las cápsulas en esa danza sin compás, armonizada entre veces por directores desafinados, bien trajeados y unas luces autoritarias que garantizan a esta obra que en unas horas se habrá de olvidar.
Estamos también los desencapsulados, poco indignados, para los que el tiempo va más lento y la distancia parece indiferente, hasta donde nos dejen llegar.
Cada cápsula contiene por lo menos un apresurado, presurizado, de cuando en cuando mal humorado, y no falta ver la cápsula expansible que ya revienta de absorber tanto indignado. Note usted que rima. También se luce por allí una que otra capsulita cantante talvez no se vea elegante pero después de todo nadie se aproxima. Esa ya fue por molestar.
Y así avanzan todas las cápsulas en esa danza sin compás, armonizada entre veces por directores desafinados, bien trajeados y unas luces autoritarias que garantizan a esta obra que en unas horas se habrá de olvidar.
Estamos también los desencapsulados, poco indignados, para los que el tiempo va más lento y la distancia parece indiferente, hasta donde nos dejen llegar.
2 de noviembre de 2012
Cotidianidad I (El asalto)
El metal frío se siente sobre la piel; aprietas fuerte la mandíbula,
el tiempo se detiene. A escasos centímetros la cápsula de muerte reposa,
tranquila con su elegante simetría. Aquí todo comienza, Las palabras de mando resuenan en tu cabeza, respondes trémulo e inquieto, hay alguno que otro grito y otro susurro. Movimientos suaves y asertivos son la "clave",
nada parece ser real, lo imaginas absurdo; la discusión termina,
pero el silencio no resulta confortante, los sentidos quedan alerta.
Todo termina, respiras profundo, no es tu cadáver el que yace en el lugar,
percibes la ligereza de todo lo ausente, ves rostros extraños e indiferentes
que se detienen, quizás a reflexionar o talvez por placer. Te ves solo, diminuto. Súbitamente viene la ira, la rabia, la sed de una venganza, "justicia", paranoia; nada pasará, vuelves a inhalar vehemente, sueltas la mandíbula; eso es todo, sigues tu camino, la gente sigue su camino, mi país sigue su camino.
el tiempo se detiene. A escasos centímetros la cápsula de muerte reposa,
tranquila con su elegante simetría. Aquí todo comienza, Las palabras de mando resuenan en tu cabeza, respondes trémulo e inquieto, hay alguno que otro grito y otro susurro. Movimientos suaves y asertivos son la "clave",
nada parece ser real, lo imaginas absurdo; la discusión termina,
pero el silencio no resulta confortante, los sentidos quedan alerta.
Todo termina, respiras profundo, no es tu cadáver el que yace en el lugar,
percibes la ligereza de todo lo ausente, ves rostros extraños e indiferentes
que se detienen, quizás a reflexionar o talvez por placer. Te ves solo, diminuto. Súbitamente viene la ira, la rabia, la sed de una venganza, "justicia", paranoia; nada pasará, vuelves a inhalar vehemente, sueltas la mandíbula; eso es todo, sigues tu camino, la gente sigue su camino, mi país sigue su camino.
5 de julio de 2012
desvaríos
En el mismo instante en el que empieza a leer este texto hágase la idea que esto no va a ningún lado, que esta es una carta sin destino y escrita por un remitente cobarde que se hace llamar R... piense que los minutos (horas, días, meses y n unidades de tiempo) que gaste para leer esto son un lapso errático en la memoria, así que no intente recordar, yo se lo digo porque yo ya me olvidé de lo que leí o escribí más adelante, así ni usted me reclama ni yo me hago el loco.
Vaya usted a saber que cosas se miran por ahí, mal habido o mal logrado; en una época donde no hay refugio de la lluvia ni para el calor, y no me quejo pues la lluvia me hace feliz (aunque no tenga idea de que es eso) cuando te deja andar sin pena, claro que cuando pega el frío uno busca refugio, ya sea un techo o unos brazos que bien hacen lo suyo... pero decía yo que andando se ven muchas cosas, ves al perro que rompe las bolsas de basura para comer mientras la señora que vive varias casas abajo se molesta en recoger el tiradero, y yo simplemente camino esquivando como un juego de la infancia pasando solo por los cuadros blancos en el piso, me animo a dar unos pasos de baile y tararear una canción, el camino sigue homogéneo y pálido, ya usted pensará que si camino es porque voy para algún lado, y ¿quien lo dice? Pues uno llega, al mismo lugar pero siempre distinto, se detiene y observa, quizás no se entiende la escena pero se disfruta del acto, la comedia de los mil rostros, y sigue caminando con una sonrisa, como embriagado por antojo.
Ya le habré comentado que bebo y seguramente sabe muy bien como me gusta mi trago. Estoy intentando dejarla, la bebida, creo; como muchas cosas que hacen daño en la vida, también son las que le dan su sabor, así como las fiestas; horas grises decoradas con colores de la época, olor a plástico y sabor a ponche o trago, -se te olvidó sonreír para la fotografía y así tener un precioso recuerdo...- Bah!
¿Qué sigue después? Yo sigo caminando con el rostro en mil figuras, ha de ser gracioso verme, sigo pensando en lo que me dijo, mañana se lo reprocho cuando termine de llegar, ya me voy perdiendo, luego me olvido de qué estoy pensando, creo que lo mejor será empezar a anotar en este instante, no sea que mi historia pierda sentido...
| un pueblito loco que me obsequió cordura |
13 de mayo de 2012
El hombre de hierro
Una armadura fuerte e impenetrable, una mascara fría que intimida. Parece un arma adecuada, pero he aprendido que se rige a algunos principios y las analogías son más oscuras que la grandeza que aparentan.
El hombre de hierro será forjado, tomará la forma de tu cuerpo y tu rostro.
El hombre de hierro necesita temple y será duro, no se deformará.
El hombre de hierro debe ser tenaz y podrá soportar todos los golpes.
¿estas dispuesto soportar su creación?
Tendrás que ser forjado por duros golpes en las zonas débiles y en ocasiones el hierro se fisurará, tu mascara esta obligada a ocultar tu dolor, así como tus alegrías. Tu mirada jamás provocará afecto.
Quieres temple pero la búsqueda de la máxima dureza provoca fragilidad, soportarás muy bien las cargas, pero el mínimo golpe te quiebra. Si te quieres reparar tendrás que comenzar el proceso de nuevo.
Y piensas que ser tenaz mejorará todo, y te das cuenta que pierdes dureza y te deformas.
Heme aquí con mi traje y mascara, quebrado y aboyado esperando ser fundido para empezar de nuevo, pero la energía no me alcanza, el peso de esta ridiculez me ha agotado.
Fueron sus finos golpes los que quebraron mi mascara y el silencio que pesa más de lo que imaginé.
Así que nada hice con el hombre de lata, no te invito a que lo intentes.
El hombre de hierro será forjado, tomará la forma de tu cuerpo y tu rostro.
El hombre de hierro necesita temple y será duro, no se deformará.
El hombre de hierro debe ser tenaz y podrá soportar todos los golpes.
¿estas dispuesto soportar su creación?
Tendrás que ser forjado por duros golpes en las zonas débiles y en ocasiones el hierro se fisurará, tu mascara esta obligada a ocultar tu dolor, así como tus alegrías. Tu mirada jamás provocará afecto.
Quieres temple pero la búsqueda de la máxima dureza provoca fragilidad, soportarás muy bien las cargas, pero el mínimo golpe te quiebra. Si te quieres reparar tendrás que comenzar el proceso de nuevo.
Y piensas que ser tenaz mejorará todo, y te das cuenta que pierdes dureza y te deformas.
Heme aquí con mi traje y mascara, quebrado y aboyado esperando ser fundido para empezar de nuevo, pero la energía no me alcanza, el peso de esta ridiculez me ha agotado.
Fueron sus finos golpes los que quebraron mi mascara y el silencio que pesa más de lo que imaginé.
Así que nada hice con el hombre de lata, no te invito a que lo intentes.
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